Mando

Nuestra dialéctica lengua-lengua ha sido siempre más elocuente que cualquier conversación convencional sobre los días y las horas. La mezcla de alientos estimula mucho más que la de nuestros perfumes, de por sí tentadora. Los susurros, las caricias; los sabores a vida y alma en nuestros cuerpos: todo cósmicamente dispuesto para tenerte, húmeda, aquí y ahora.

No conozco tu desnudez, pero sé perfectamente dónde quieres que ponga mis manos a continuación; muero de ganas, pero no te daré en el gusto… hoy no. Me contentaré con rozarte, tentarte y fingir que desaparecen los secretos entre nosotros. Tus pechos sufren el escozor de mi incipiente barba, pero tu escote sólo anhela que mis besos continúen. Tiemblas, suspiras, huyes; y quiero que lo hagas. Gozo con poder controlar el momento en que desbordaremos este mar.

Suavidad total contenida en la fuerza con que te llevo donde yo quiero, cuando yo quiero, como yo quiero; sólo si es lo que tú quieres. Soy el buen samaritano llevado al lecho: tú, después tú y luego, tal vez, yo.

Luz encendida, retinas sincronizadas: mirarte estremecer me estremece. Me tocas, te aferras, suspiras y lo notas: te deseo. Pero yo mando y hoy no nos fundiremos, ni mañana, sino cuando yo lo decida. Por ahora, me largo sonriente al saber que mi cabeza sigue bien puesta, mientras tú ya perdiste la tuya.

Comparte y disfruta:
  • Twitter
  • Facebook
  • Meneame
  • Google Bookmarks
  • Digg
  • del.icio.us
  • Technorati
  • StumbleUpon
  • LinkedIn
  • MySpace
  • PDF
  • RSS

2 Respuestas para “Mando”


Deja una respuesta