Archivo mensual para Mayo, 2009

How to: Install Flock 2.5 with Adobe Flash Player 10 on Fedora 11 Leonidas without using the terminal

In the following tutorial I’ll show you how to install Flock, the social web browser, and how to enable Adobe Flash player on Fedora 11 Leonidas. The guide is Flock 2.5-Fedora 11-GNOME specific but it should basically work for any Mozilla-based web browser on any Linux distribution using any desktop environment. You can achieve this without even using the terminal or any command line.

Flash Instalado en Flock

This is a translation from the original tutorial I wrote in Spanish. You can find it here. I hope you find it useful.

  1. First, you’ve to get Flock from its official download site. It’s a compressed file (.tar.bz2) containing the full application. It’s enough for running it but it’s not an installer. Save it anywhere you want.
  2. Once you saved Flock, extract the file where you want the program to be located. I did it at /home/fabian/Software/flock
  3. At this very moment you should be able to run Flock just by executing the /flock/flock-browser file, but you won’t have any shotcut to it and won’t be able to show flash content.
  4. Next step is to get Adobe Flash Player from its official download page at Adobe.com. Select the .tar.gz file for Linux and save it in your computer.
  5. Open the file you’ve just downloaded and extract the libflashplayer.so file to /flock/plugins/ for enabling the flash player. It also works if you extract it to /home/user/.flock/plugins
  6. The previous step should be enough for making everything work fine, but truth is that Flock will crash. As soon as you load any flash content, the browser will close. This is because the libfreebl3.so library included by Mozilla doesn’t work properly. For solving this, you must go to the folder containing Flock (/folder-you-chose/flock/) and delete the libfreebl3.so file. This will foce the application to use the file included by Fedora, located at /lib/libfreebl3.so, so it won’t crash. This is enough for making Flock play flash content. Next steps will show you how to add nice shortcuts to your desktop.
  7. Right flick the Applications menu at the GNOME panel. Select Edit menus. At Aplications > Internet select Add new entry. Type: Aplication; Name: Flock; Location: /folder-you-chose/flock/flock-browser; Comment: The social web browser (that’s optional, of course). About the icon, I suggest this one. Finally, click OK and you’re done, Flock will be at your applications menu. For creating shortcuts on the GNOME panels or desktop, just drag and drop the entry you’ve just created.

Repacing where needed, this tutorial should work for Firefox 3 and later and for any browser based on it.

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Instalar Flock 2.5 con Adobe Flash Player 10 en Fedora 11 Leonidas sin usar la terminal

En el siguiente tutorial explicaré cómo instalar el navegador social Flock y cómo lograr poder visualizar contenido flash en Fedora 11 Leonidas. El instructivo es específico para Flock 2.5 en Fedora 11 usando el entorno de escritorio GNOME, pero básicamente debería funcionar para cualquier navegador de la familia Mozilla, en cualquier distribución de Linux y con cualquier entorno de escritorio. Todo esto es posible sin siquiera tener que abrir la terminal ni usar líneas de comandos.

Flash Instalado en Flock

  1. Lo primero que deben hacer, es obtener Flock. Para eso, deben ir al sitio oficial de descarga y bajar el archivo comprimido que contiene el programa completo. Este archivo no es un instalador, sino los binarios para poder ejecutar Flock desde cualquier ubicación. Guárdenlo donde quieran.
  2. Una vez que hayan bajado Flock, deben extraer la carpeta “flock” donde quieren que vaya el programa. En mi caso, quedó ubicada en /home/fabian/Software/flock
  3. En este momento, están en condiciones de poder correr Flock con tan sólo ejecutar el archivo /flock/flock-browser, pero no tendrán accesos directos para poder llegar fácilmente a él ni podrán ver contenido en flash.
  4. El siguiente paso es obtener Adobe Flash Player desde la página oficial de descargas de Adobe. Seleccionen la versión .tar.gz para Linux y guárdenla en su equipo.
  5. Abran el archivo que acaban de bajar de Adobe y extraigan libflashplayer.so a /flock/plugins/ para poder tener el Flash Player funcionando. También funciona si lo extraen a /home/usuario/.flock/plugins
  6. El paso anterior debería ser suficiente para tener todo funcionando perfectamente, pero la verdad es que Flock se suicidará. Apenas cargue un flash, el navegador se cerrará. Esto es debido a que la librería libfreebl3.so incluida por Mozilla no funciona como corresponde. Para solucionar esto, deben ir a la carpeta de Flock (/carpeta-que-eligieron/flock/) y borrar el archivo libfreebl3.so. Esto hará que el programa utilice la versión incluida en Fedora, ubicada en /lib/libfreebl3.so, y así no se suicide. Esto ya es suficiente para poder utilizar Flock con Adobe Flash player. Los pasos siguientes son para agregar accesos directos al menú de aplicaciones, escritorio y panel de GNOME.
  7. En el panel de GNOME, hagan click derecho en los menús de aplicaciones y seleccionen Editar menús. En Aplicaciones > Internet seleccionen Agregar elemento nuevo. Tipo: Aplicación; Nombre: Flock; Ubicación: /carpeta-que-eligieron/flock/flock-browser; Comentario: The social web browser (opcional, claro). Sobre el ícono, les recomiendo este. Finalmente acepten y listo, Flock estará en su menú de aplicaciones. Para crear accesos directos en los paneles de GNOME o el escritorio, sólo arrastren la entrada de menú que acaban de crear.

Espero que les haya servido este tutorial. Estuve mucho rato buscando información para poder lograr que el programa funcionara. Reemplazando donde corresponda, el tutorial es válido para Firefox 3 y posteriores, así como para cualquier navegador basado en él.

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El contrato

Entonces recibió la llamada. Miró el número y en vez de colgar, como siempre hacía ante las interrupciones, siguió observando la pantalla de su móvil por un par de segundos. Tras contestar, apenas supo la importancia de aquello, se levantó y desapareció de la vista de su más-que-amigo. Aunque no era alguien conocido por su inteligencia, él notó con claridad que no debía seguirla: si él estuviese considerado en los planes, ella no se habría alejado. Todo lo que quedó en el cuarto fue él, un platillo con migajas, un documental a medio mirar y las perfectas formas de la mujer impresas en el negro sillón, infinitamente distantes ahora.
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Las comas son gratis

Por lo general me llama la atención la gente que por ningún motivo usa las comas ni los signos de puntuación pensando que sus ideas son claras expeditas o que el contexto es tan informal que no es necesario ser muy prolijo con lo que uno quiere decir… con suerte usan los puntos suspensivos cuando reconocen que han cambiado una idea y aunque se agradece que intenten usarlos casi siempre lo hacen mal… lo suspensivo viene de suspenso… cuando quieres dejar algo pendiente y terminarlo de una mejor manera.

A veces usan el salto de línea y eso también es muy valorado por el lector pero aún así suelen ser totalmente aleatorios y no porque hayan dejado de hablar de un tema y quieran poner otro sin mucha relación con el anterior…

Cuando leo a esa gente escribir me pregunto si sus pensamientos serán igual de desordenados e incomprensibles como son sus mensajes porque después de todo pensar es en gran parte coversar con uno mismo… ¿hablarán también así quedándose sin aire y sin lograr que los receptores del mensaje puedan seguir el hilo de los conceptos?

Por eso amo a la gente que, aunque a veces exagere, use comas para casi, casi, todo. Es preferible, de verdad, poder discriminar, el exceso de comas, antes que tener que adivinar, con pericia detectivezca, dónde termina una idea, y dónde termina la otra.

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Lección

Un befetón en el pasillo de la micro, ahí donde todos pudieron oírlo y mirarlo. La señora del asiento frente a ellos miró hacia otro lado. El chofer se preocupó de esquivar a un peatón imprudente. Los pololos se concentraron en batir su propio récord del beso más largo. El escolar se hizo el dormido para no ceder el asiento. La madre frotó su mano. El niño no lloró, no después de enseñar que el torniquete gira después de pagar.

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Los años encima

¡Viejo!Me pasó que por primera vez en la vida me siento viejo. No es que no pueda hacer actividad física que antes sí, que se me caiga el pelo o cosas de esa calaña, sino algo mucho más profundo y significativo. Resulta que me di cuenta que la que alguna vez fue mi banda favorita, Dream Theater, no me gusta y no hay caso de que pueda digerir la música que actualmente hacen. Lo curioso es que no se trata sólo de que estén tocando música mala, sino más bien de un recambio generacional del que soy parte. Y así, no por un tema físico, me doy cuenta de que se me están viniendo los años encima.

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El Evangelio del Espacio

Rosewater estaba leyendo en la cama contigua, y Billy le introdujo en la conversación, preguntándole qué era lo que estaba leyendo.
La respuesta fue El Evangelio del Espacio, de Kilgore Trout, donde se narraba la historia de un visitante del espacio (…) que había hecho un profundo estudio del Cristianismo para comprender, en lo posible, por qué los cristianos encontraban tan fácil la crueldad. Llegó a la conclusión de que, por lo menos en parte, el problema era debido a un desliz existente en el Nuevo Testamento. Él suponía que la intención del Evangelio era enseñar a la gente, entre otras cosas, a ser compasiva, incluso con las personas más bajas y ruines.
Pero lo que el Evangelio enseñaba en realidad era esto:

Antes de matar a alguien, asegúrate de que no está bien relacionado. Así es.

El defecto de las historias de Cristo, decía el visitante del espacio, estaba en que era en realidad el Hijo del Ser más Poderoso del Universo, aunque pareciera un don nadie. Y los lectores así lo veían, de manera que cuando llegaban al momento de la crucifixión pensaban (y Rosewater leyó en voz alta nuevamente):
¡Esta vez han metido la pata al escoger a ese tío para lincharle!
Y ese pensamiento engendraba otro: Hay que saber escoger a las personas a las que se puede linchar. ¿Quiénes son? Las personas que no están bien relacionadas. Eso es.

El visitante del espacio regaló a los terrícolas un nuevo evangelio en el que Jesús era realmente un don nadie y un estorbo para muchas personas mejor relacionadas que él. No obstante, también decía todas las cosas encantadoras y confusas que dicen los demás evangelios.
Y, al igual que en esos otros evangelios, un buen día la gente se divertía clavándole en una cruz que plantaban en la cima de un monte. No existían probabilidades de represalia, creían los linchadores. Y el lector pensaba lo mismo, ya que el nuevo evangelio insistía una y otra vez en lo poquita cosa que era Jesús
Pero de pronto, poco antes de que el don nadie muriera, los cielos se abrían y caían rayos y truenos. La aplastante voz de Dios se dejaba oír. Decía a la gente que iba a adoptar al chico como hijo, dándole por toda la eternidad los poderes y privilegios del Hijo del Creador del Universo.
—¡Y desde este momento —añadía— Él castigará horriblemente a todo aquel que torture a cualquier golfo que no esté bien relacionado!

Vonnegut, Kurt (1991): Matadero Cinco. Barcelona: Anagrama. pp. 100, 101.

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