Estoy de vacaciones; por ésto, he tenido mucho tiempo para leer y pensar. Desde Edmond Dantès hasta los métodos de Ruby, pasando por finales de campeonatos y copas de fútbol. Llevo dos semanas de ocio, aún quedan dos y yo sólo quiero que acaben. Entre las muchas cosas que he sacado en limpio, estuve numerando todas esas cosas que por manía personal me estresan y no hay caso que pueda aguantarlas.
La primera de estas cosas es despertar con una llamada de celular. Lo odio profundamente. No es que me levante tarde o sea dormilón, de hecho despierto harto más temprano que casi toda la gente de mi edad que conozco, pero tener que responder preguntas en estado semi-consciente es una de las situaciones más incómodas que creo vivir.
Otra cosa que no soporto es tener que hacer la cama. Ni siquiera es flojera. Puedo cocinar, pasar la aspiradora, limpiar vidrios y no sé… casi cualquier cosa que tenga que ver con cuidado doméstico, pero tener que armar la cama es algo que siempre ha sido un suplicio. Cuando empiezo, en vez de hacerla corta para evitar la agonía, suelo demorar mucho y termino odiándolo más aún. Finalmente siempre la hago igual, aunque sea justo antes de irme a dormir, porque mi odio por hacer la cama es sólo superado por el odio a dormir en una cama sin hacer.
En el ámbito del PC, no puedo estar tranquilo si tengo archivos en el escritorio o correos en la bandeja de entrada. Significa que tengo algo pendiente, generalmente muchas cosas. No es normal que en el escritorio del laptop tenga más íconos que las unidades, pero actualmente viven ahí un montón de PDFs y carpetas que hay que revisar. Lo mismo en Gmail: un correo en la bandeja de entrada y no archivado significa que alguna tarea pendiente quedó y no debería estar haciendo lo que hago, sino aquel asunto.
Odio esperar. No es lo mismo saber que falta tiempo para algún evento y poder utilizarlo en algo que esperar indefinidamente. Es un momento angustiante que sirve para nada y no puede ser reutilizado, como un desperdicio. Cuando me hacen esperar, me encuentran después de malas. Suelo ser muy puntual.
Y no hay caso que pueda estar ahora tranquilo sin acordarme del montón de cosas que me cargan, pero mejor dejo esta entrada más bien cortita. No vaya a ser cosa que los demás la pongan en sus entradas de las cosas que odian.


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